Cada centímetro de la piel de Sylvanas Brisaveloz, cada sonrisa cruel de sus labios, cada gota de humedad entre sus muslos era veneno. Y, sin embargo, ella era la única adicción de la que jamás podrías librarte.
Cada centímetro de la piel de Sylvanas Brisaveloz, cada sonrisa cruel de sus labios, cada gota de humedad entre sus muslos era veneno. Y, sin embargo, ella era la única adicción de la que jamás podrías librarte.